En las últimas semanas ha sido noticia la promulgación de la nueva ley 2129 de 2021 que reglamenta aspectos de la inscripción del nombre en el registro civil de nacimiento, la cual ha despertado considerable interés por ser vista como un sinónimo de igualdad entre géneros para algunos, o una medida innecesaria   y fuente de futuros desafíos para identificas familias y personas, para otros.

A continuación, te explicaremos de que trata esta norma tan discutida.

La Ley 2129 de 4 de agosto de 2021, también llamada “Ley Aluna” promovida por la representante María José Pizarro busca promover la igualdad de género dejando el orden de prelación de los apellidos del menor en la inscripción del registro civil, a la voluntad de los progenitores, es decir, que la ley no establecerá el orden de los apellidos designando como principal el paterno, (como obligaba la derogada Ley 54 de 1989), en este caso serán los padres quienes en común acuerdo lo decidirán.

Dicho beneficio cobijara a hijos adoptivos, de unión marital de hecho, de parejas homoparentales, aquellos con paternidad o maternidad declarada vía judicial, aquellos concebidos en el seno matrimonial y los concebidos fuera de el.

La Ley en su contenido atiende además a las problemáticas que pueda generar el desacuerdo entre los padres, y en previsión de esto establece que la elección en dichos casos conflictivos se surtirá mediante un sorteo llevado a cabo por el funcionario encargado de llevar el Registro Civil de Nacimiento; sin embargo, pese a la entrada en vigencia de la norma, hasta el momento los detalles de este proceso no se encuentran regulados, ya que la ley reenvío la labor a la Registraduría Nacional del Estado Civil, para que en un lapso de 6 meses reglamente el trámite.

Cabe señalar que la Ley Aluna surge como resultado de la derogación de la Ley 54 de 1989 por parte de la Corte Constitucional luego de resolver una demanda por inconstitucionalidad de la misma, por vulnerar los principios de igualdad contenidos en los artículos 13 y 43 de la Constitución, estableciendo un trato diferenciado entre hombres y mujeres. Esto se explica en la prioridad que le da la norma al apellido paterno sobre el materno, y la concepción jurisprudencial de que las palabras, su orden y sus usos en la ley no es indiferente a la luz del derecho e impacta en su interpretación, por lo cual, la distinción que provoca la predisposición a un apellido sin causa que lo amerite es un trato discriminatorio, según sentencia C-152/94.

De igual manera en la sentencia mencionada se estudió el origen de la práctica y su utilidad, y se concluyó que esta obedece a unas costumbres ancestrales excluyentes, resultado de una necesidad suscitada en el seno de una sociedad en la que el apellido paterno ofrecía privilegios, por esto y demás argumentos la corte considero que la diferencia de trato entre sexos solo se justifica en una tradición desconectada con la realidad actual.

Siendo así las cosas, con la derogación de la ley 54 de 1989,  la nueva ley se presenta como “un elemento simbólico muy importante, que empieza a cambiar un imaginario, una lógica y una tradición muy patriarcal de nuestra sociedad”  y como “un reconocimiento a las labores de cuidado y crianza de las mujeres en nuestro país y va más allá de una acción afirmativa, comienza a cambiar estructuras sociales dominantes en Colombia; es un proyecto de ley simbólicamente muy potente, es un paso más en la lucha por la equidad de género”, lo anterior en palabras de la autora del proyecto, la representante María José Pizarro. 

Dicha postura se refuerza en la opinión de las madres y familias de los doce menores registrados con apellido materno, tras ocho días la promulgación de la ley, quienes como en el caso de Dayan Quitzara, madre de uno de los niños cobijados por la nueva regulación opinan que: “Las mujeres llevamos al bebé en el vientre, vivimos la experiencia del embarazo, la lactancia. La crianza es en gran medida por parte de la madre, es apenas justo y necesario que mi bebita lleve mi apellido de primeras; mi esposo estuvo de acuerdo. Este es un proceso de empoderamiento de la mujer en la sociedad bien merecido”.

Y así como ellas existen muchos ciudadanos que ven en la Ley Aluna un paso más próximo para la reducción de las brechas de género.

Share and Enjoy !

0Shares
Categorías: Noticia

0 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *