Poco se escucha del enriquecimiento sin causa, pese a ser un hecho que puede cometer cualquiera sin tener intención o conciencia de la ilicitud de su comportamiento, y por la cual se pueden pagar graves consecuencias. Un claro ejemplo es la persona que gasto sin darse cuenta dinero que había sido consignado a su cuenta por error y por lo cual enfrenta consecuencias legales, dado lo anterior hoy les explicaré que es el enriquecimiento sin causa y como evitar verse envuelto en una situación como esta.

El enriquecimiento sin causa está fundamentado en la figura Actio de in rem verso  o acción de reembolso, y tiene por objeto proteger el derecho a la propiedad, prohibiendo el desplazamiento de bienes, provechos o ventajas  entre patrimonios que provoque el enriquecimiento de uno en relación directa al empobrecimiento de otro, sin existir causa jurídica o ilícita que lo justifique.

Dicha figura  tiene la categoría de Principio general del derecho y se fundamenta en el análisis doctrinario y jurisprudencial  a partir  de la interpretación de  artículos  como el 2310 del CC, ” El que creyendo hacer su propio negocio hace el de otra persona, tiene derecho para ser reembolsado hasta concurrencia de la utilidad efectiva que hubiere resultado a dicha persona, y que existiere al tiempo de la demanda” Y el 2311  del CC  “El que creyendo hacer el negocio de una persona hace el de otra, tiene respecto de ésta los mismos derechos y obligaciones que habría tenido si se hubiese propuesto servir al verdadero interesado” y el artículo 8 de la Ley 153 de 1887. Para finalmente ser positivizado brevemente en el art el artículo 831 del Código de Comercio “Nadie podrá enriquecerse sin justa causa a expensas de otro”

Frente a dicho principio la jurisprudencia elabora los siguientes elementos que le constituyen como requisito para su aplicación en un caso concreto, estos son:

  1. El enriquecimiento de una persona.
  2.   un empobrecimiento de otra, correctivo al beneficio de la primera
  3. la inexistencia de una razón jurídica que justifique el traslado patrimonial.
  4.  Esta debe utilizarse como una acción subsidiaria.

Con “acción subsidiaria” citada en el anterior elemento se refiere a que este recurso se emplea de forma excepcional y solo en los casos en que no exista medio o acción legal para que el empobrecido reclame sus intereses, como medio ultimo para garantizar la equidad.

De tal forma que no es procedente acudir al enriquecimiento sin causa cuando de forma negligente e imprudente el afectado dejo vencer los medios por los cuales debía en primera medida reclamar el empobrecimiento injusto

El principio de enriquecimiento sin causa, con fundamento en la materialización de la equidad, tiene por propósito compensar al afectado por los prejuicios productos del desequilibrio, y consecuentemente como obligación moral, restituir aquello que fue motivo de empobrecimiento, al afectado.

Vale aclarar que con el enriquecimiento sin casusa no se hace alusión al enriquecimiento ilícito, ya que este compromete la voluntad de alguien por realizar acciones fraudulentas que vulneran la ley, con el propósito de incrementa el patrimonio.

Igualmente cabe aclarar que esta figura tampoco es aplicable al acto de celebración de contratos, toda vez que para predicar este principio no debe existir voluntad de ninguna de las partes por comprometerse e intercambiar derechos y obligaciones ya que, de ser así, esta sería la causa que justifica el traslado de bienes y beneficios.

Y finalmente volviendo al ejemplo del inicio de este artículo: Cuando una persona -Juan- erróneamente consigna una cantidad de dinero a una cuenta   bancaria corriente, en lugar de una ahorros, de la cual el titular  es Pedro, un individuo diferente al destinatario al que se pretendía enviar el dinero, y esta persona que resulto enriquecida injustamente derivado de dicha acción se niega a retribuir el dinero alegando ser el poseedor en razón del error suscitado (ya que el enriquecimiento no fue resultado de una conducta ilegal o simplemente ignora el deber de restituirlo), el afectado puede valerse del principio de enriquecimiento sin causa con el fin de ser reparado por el daño y recuperar  la suma motivo de empobrecimiento, además de acudir a la justicia penal (en este caso, en que evidencia mala fe) con el propósito de que se investigue la conducta del Pedro por el aprovechamiento indebido del dinero.

Share and Enjoy !

0Shares
Categorías: Cartera

0 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *