La historia que sufre hoy el país por cuenta de las elecciones realizadas el pasado domingo 13 de marzo de 2022 (elecciones al congreso) no es nueva, es mediática por cuenta de los perdedores. Y no es malo, ya que pone sobre la mesa este tipo de temas de forma popular, aunque vulgar.

Hoy piden la destitución del Registrador Nacional, ALEXANDER VEGA, y exigen el reconteo de los votos. Unos y otros, militantes de movimientos políticos y sociales se acusan de fraude, de delincuentes e ignorantes. Sin embargo, lo sucedido es la suma de una sociedad incompetente y la complicidad de las instituciones nacionales; en medio, una sociedad débil que compra discusiones y asume partido por uno y otro movimiento a detrimento del Estado y la democracia colombiana.

Querido lector, si esperas que aquí ataque al URIBISMO estas en el lugar equivocado. Si esperas que ataque al PETRISMO sigue adelante, que este tampoco es el artículo. Aquí hablaremos brevemente sobre la forma en que elegimos a los dirigentes del siglo XXI con herramientas y procedimientos del siglo XIX.

Hoy como en los mejores relatos de nuestro nobel Gabriel García Márquez, la sociedad colombiana naufraga a orillas de un mar de ignorancia, apatía y corrupción.

El pasado 13 de marzo tuve la oportunidad de ser testigo electoral en uno de los colegios mas prestigiosos de la ciudad de Barranquilla, en el cual estuvo siempre presente la delegada de la procuraduría, miembros de la defensoría del pueblo, del cuerpo técnico de investigaciones (CTI), los delegados de la Registraduría Nacional y los muy mentados jurados, claveros y testigos electorales.

En este coctel hizo presencia como ingrediente especial, el desconocimiento de los jurados, de los delegados de la registraduría y del ministerio público.  En varias ocasiones fue necesario hacer presiones a estos servidores. Nombrare tan solo tres (3) casos en los que me vi obligado en realizar algunas acotaciones.

  1. Los jurados de votación y los delegados de la registraduría no sabía cómo llenar el famoso E14.

Eran tres valores diferentes para consignar. Podrían coincidir los valores registrados, como sufragantes, en el E11, con el total de votos de la urna, pero muy extraña vez, podrían haber coincidido con el total votos de la consulta. En conclusión, estos tres espacios tenían finalidades totalmente diferentes.

  • Los jurados, la registraduría y el ministerio publico desconocían lo expresado por el magistrado del Consejo Nacional Electoral LUIS GUILLERMO PÉREZ ante la necesidad y deber de información que los jurados de votación tenían para con los sufragantes y su alternativa de votar por una (1) de tres (3) coaliciones diferentes.

Muchos votantes perdidos, que no realizaron su deber de diligencia cívica, desconocían que podían votar por una de tres consultas, en otras ocasiones los jurados solo les ofrecían la consulta de sus afectos (delito tipificado como ENGAÑO AL VOTANTE, que otorga prisión de 4 a 8 años) o simplemente no entregaban los tarjetones de las consultas.

  • Desconocían la funcionalidad del formulario E11 y el procedimiento a realizar una vez se nivelarán las mesas de votación, en caso de que surgieran más tarjetones que sufragantes en la mesa.

Si esto fue en un colegio donde había veeduría. ¿cómo sería en aquellos puestos de votación de zonas rurales y marginales del país?

Durante el reconteo, era común ver en el suelo a los jurados de votación contando hojitas, en muchas ocasiones la brisa volaba esas hojitas (tarjetones). A algunos jurados se les olvidaba cuanto habían contado y atinaban a un número para no volver a comenzar el conteo de las hojitas, y hablamos de un puesto de votación, insisto, que tenía las comodidades necesarias y el acompañamiento pertinente.

¿Cómo sería en aquellos puestos de votación que era bajo el sol, en tierra, sin luz física o artificial y sin acompañamiento Estatal?

Sin duda alguna, el diseño de los tarjetones y los listados de las personas que fungieron como jurados de votación es responsabilidad del Registrador Nacional, en suma, la organización de las elecciones. Pero no podemos evadir la responsabilidad de la sociedad civil, de los jurados de votación que no asistieron a las capacitaciones, que no atendieron las directrices, que no leyeron las cartillas instructivas y de los órganos de control que solo esperaban el cierre de la jornada.

Los dirigentes de cada país son el reflejo de su sociedad. Nuestra colombianidad hoy sigue aceptando adagios como “marica el ultimo” “papaya puesta, papaya partida” hacen lo mínimo, lo que les toca en el mejor de los casos. Como sociedad debemos ser exageradamente exigentes para con nuestros comportamientos y con el de las personas que nos rodean, de lo contrario seguiremos dejando un pais en ruinas a nuestros descendientes.

Hoy más que un reconteo de votos (inviable jurídicamente) necesitamos es un recableado de nuestra a-cultura e incultura social. De nuestros deberes como ciudadanos. Los retos que imparte la globalidad son exageradamente más hostiles de lo que podemos imaginar y para lo cual no estamos mínimamente preparados.

Es hora de actuar, o seguir actuando exageradamente por una mejor sociedad.

El cambio inicia desde nuestro interior.

Escrito por: Cristian León – Representante Legal LAW JURÍDICA

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